La masa de churros de verdad lleva solo tres ingredientes: harina, agua hirviendo y sal. Ni huevo, ni mantequilla, ni azúcar en la masa, nada de lo que lleva una masa choux. Hierves el agua, la apartas del fuego, echas toda la harina de golpe y ya está lista para la churrera.
Esa masa pasa directamente del cazo a la manga pastelera, y de la manga al aceite caliente, cortada en tramos cortos que se hinchan y se doran en pocos minutos. Sírvelos calientes con una taza de chocolate a la taza bien espeso, más parecido a unas natillas calientes que a un cacao, hecho para mojar más que para beber. Es la pareja clásica de la churrería, y es de verdad sencilla de hacer en casa.
Lo que aprendes
Una masa escaldada, no un roux. La harina va al agua hirviendo, no al revés, toda de golpe y fuera del fuego, removiendo hasta que se agarra en una masa lisa. Ese calor residual basta para gelatinizar el almidón y convertir tres ingredientes sencillos en una masa lo bastante firme para mantener las estrías de la boquilla de estrella e hincharse bien al freír en vez de desmoronarse. Hay que formarla y freírla el mismo día, porque no lleva levadura que la sostenga con el tiempo.
Todo depende de la temperatura del aceite. Si está demasiado caliente, el exterior se dora y se endurece antes de que el interior se haga, y queda un centro crudo y gomoso bajo una corteza oscura. Si está demasiado frío, los churros chupan aceite en vez de sellarse rápido y quedan grasientos y pesados en vez de ligeros y crujientes. Entre 175 y 190 °C, el exterior se tuesta más o menos al mismo ritmo que se termina de hacer el interior.
Ingredientes
Salen unos 20-24 churros, para 6 personas.
Para los churros:
- 125 g de harina de trigo
- 240 ml de agua
- ½ cucharadita de sal marina
- Aceite de oliva, para freír (aproximadamente 1 litro)
- Azúcar, para espolvorear (opcional)
Para el chocolate:
- 240 ml de leche entera
- 115 g de chocolate negro (60-70 %), picado fino
- 1 cucharada de maicena
- 1 cucharada de azúcar blanco
Elaboración
- Hierve el agua. En un cazo, lleva el agua con la sal a ebullición fuerte.
- Añade la harina. Retira el cazo del fuego y añade toda la harina de golpe, removiendo con energía con una cuchara de madera hasta que se forme una masa lisa y compacta, sin restos secos.
- Deja templar y amasa. Deja que la masa se temple 1 o 2 minutos y amásala un momento a mano hasta que esté lisa.
- Rellena la manga. Pasa la masa templada a una manga pastelera con una boquilla grande de estrella.
- Calienta el aceite. Llena una olla de fondo grueso con 5 a 8 cm de aceite y caliéntalo a 175-190 °C.
- Fríelas. Echa tramos de masa de 12 a 15 cm directamente sobre el aceite caliente, cortándolos con unas tijeras de cocina. Fríelos en tandas pequeñas, de 5 a 6 minutos, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que estén bien dorados y crujientes.
- Escúrrelos. Saca los churros con una espumadera a una rejilla o a un plato con papel de cocina. Deja que el aceite recupere la temperatura entre tanda y tanda.
- Espolvorea azúcar, si quieres. Espolvoréalos con un poco de azúcar mientras están calientes. Es tradicional pero de verdad opcional, porque la masa no lleva nada.
- Empieza el chocolate. En un cazo pequeño, disuelve la maicena en un chorrito de leche y luego añade el resto de la leche batiendo.
- Funde y espesa. Añade el chocolate picado y la cucharada de azúcar. Bate a fuego medio-bajo hasta que el chocolate se funda y la mezcla espese lo suficiente para napar el dorso de una cuchara, de 3 a 4 minutos.
- Sirve. Sirve los churros calientes, con el chocolate al lado para mojar.
Notas
- Olvídate de la canela. Fuera de España es habitual, pero la masa tampoco lleva azúcar: solo harina, agua y sal. Un poco de azúcar al final es opcional, y muchos puristas ni lo ponen.
- Corta la masa directamente sobre el aceite con unas tijeras en vez de formar tiras largas sobre una tabla: es más rápido y los extremos cortados se sellan limpios en cuanto tocan el aceite.
- La masa no se cocina en el fuego más allá del hervor inicial: lo que la gelatiniza es mezclar la harina con el agua hirviendo fuera del fuego. Tampoco lleva levadura, así que fórmala y fríela el mismo día.
- Una boquilla grande de estrella cerrada, de algo más de 1 cm de abertura, es lo que da a los churros sus estrías. Gracias a ellas se agarra el azúcar, si lo usas; una boquilla lisa redonda no hace lo mismo.
- Controla la temperatura del aceite con un termómetro en vez de calcularla a ojo. Baja cada vez que echas una tanda, así que espera a que vuelva a 175 °C antes de la siguiente.
- El chocolate debe quedar lo bastante espeso para napar una cuchara, más cerca de unas natillas calientes que de un cacao. Eso lo consigue la maicena, no más chocolate.
- Los churros están mejor en la primera hora después de freírlos. Pierden lo crujiente enseguida, aunque unos minutos en el horno caliente reviven un poco los que sobren.







