Sin experiencia previa. Sin equipo especial. Sin juicios. Solo pasos claros de alguien que aprendió por las malas y quiere ahorrarte el mal trago.
Soy veterano. Pasé 40 años en informática. Soy padre y abuelo. No siempre he cocinado, y cuando empecé, cometí un montón de errores.
Lo que descubrí es esto: cocinar no va de talento. Va de ponerse, prestar atención y no tener miedo a que algo salga mal. A la gente para la que cocino no le importa si los bordes están un poco tostados. Le importa que lo haya hecho yo.
Esta web es para quien está listo para empezar, o para volver a empezar. Seas quien seas y estés en la etapa de la vida que estés, aquí hay comida que merece la pena hacer.
Lee mi historia completa →Voy a tu lado, no te sermoneo desde arriba. Aprendemos juntos.
Casi todas las recetas de aquí se hacen en menos de 45 minutos. La vida va con prisas. La comida no debería llevarte todo el día.
Raíces españolas. Alma norteamericana. Lo mejor de las dos, adaptado a tu cocina.
Soltero, casado, padre o madre, veterano, principiante: esta cocina es tuya.
Lee la guía completa para principiantes: qué aprender primero, qué saltarte y por qué no vas tan atrasado como crees.
Cuatro platos en siete días. Los días de en medio son tuyos: cómete las sobras, descansa, echa un vistazo a la web. El ritmo es a propósito. Cocinar es un hábito, no un esprint.
Necesitas tres cosas: un cuchillo decente, una sartén pesada y una cuchara de madera. Nada más. Todo lo demás es opcional, y ya te diremos más adelante qué merece la pena comprar.
Ver la guía de herramientas →Pan, ajo, tomate, aceite de oliva y sal. Cinco ingredientes, cinco minutos. Un básico de la cocina del Viejo Mundo y la prueba de que lo sencillo bien hecho es extraordinario.
Ver la receta →Tu primer plato de verdad con la sartén bien caliente. Enseña a controlar el fuego, los tiempos y cómo se ve y cómo suena un buen marcado. Y es la mejor hamburguesa que habrás comido nunca.
Ver la receta →Gambas al ajillo en aceite de oliva. Diez minutos. Suena impresionante. No es difícil. Pero hará que alguien en la mesa te mire de otra manera, en el mejor sentido.
Ver la receta →Recibe la siguiente antes de que salga en la web. Acceso anticipado, gratis.
Antes de tocar nada. Solo léela, entera. Te lo agradecerás cuando el paso 4 no te pille por sorpresa.
Corta, mide y ponlo todo a mano antes de encender el fuego. Los franceses lo llaman mise en place. Nosotros lo llamamos no entrar en pánico delante de los fogones.
Mientras el fuego está encendido, tiene toda tu atención. El móvil, fuera. No es una sugerencia: así es como se quema la comida y se hace daño la gente.
Antes de lo sofisticado, domina lo básico. Estas recetas son técnica pura: sin tradición, sin complicaciones, solo los cimientos que necesita cualquiera que cocine.

El caldo que se usa en la mitad de las recetas de este sitio. Espinazos y alitas de pollo, algunas verduras, agua fría y cocción a fuego lento sin que llegue a hervir. Queda claro, dorado y con una consistencia gelatinosa una vez frío.

Arroz suelto y esponjoso en cazo, siempre. Quítale el almidón suelto lavándolo, usa la proporción 1 a 1,5, no levantes la tapa y déjalo reposar antes de soltarlo.

Aguja de ternera, zanahorias, apio y cebollitas: lo preparas por la mañana y al volver, ocho horas después, tienes una cena tierna como para cortar con tenedor y con su propia salsa ya hecha.

Preparado de muffins de maíz, dos tipos de maíz y nata agria para darle cremosidad. El gratinado de las comidas compartidas que la gente pide por su nombre, listo en menos de una hora y casi sin técnica.

Atún en lata, mayonesa, apio y cebolla morada: sin cocinar y sin complicaciones. El tipo de comida que puedes montar en diez minutos con lo que ya tienes en la despensa.

El imprescindible de las barbacoas. Tres formas de cocinar perritos calientes en casa y todos los toppings regionales que merece la pena conocer: estilo Chicago, estilo Nueva York y el chili dog.