El kalimotxo es vino tinto y Coca-Cola a partes iguales, en un vaso lleno de hielo. Esa es toda la receta. Nació en unas fiestas de verano en Getxo, cerca de Bilbao, en 1972, cuando el vino que se había comprado para las fiestas salió malo. En vez de tirarlo, los voluntarios que llevaban la barra lo mezclaron con cola, y en Euskadi se bebe desde entonces. Fuera del País Vasco se escribe calimocho, y es la bebida de las fiestas de pueblo, los festivales de verano y de cualquiera que tenga una botella de tinto que no está para beberla sola.
Si te gustan las bebidas largas y frías con base de vino, va de la mano del Tinto de Verano y Sangría. Es la más fácil de las tres: nada de cortar fruta ni dejar nada macerando toda la noche. Dos botellas y un vaso.
Lo que aprendes
El azúcar y la acidez suavizan el tanino. El tinto joven y barato suele ser áspero: el tanino te seca la boca y la acidez pica. La cola aporta azúcar, que redondea esa aspereza, además de su propia acidez y notas especiadas, como vainilla y canela, que encajan con la fruta del vino. Juntos saben más suaves que cada uno por separado. Es lo mismo que pasa cuando una cucharadita de azúcar arregla una salsa de tomate demasiado ácida.
El frío cambia el sabor de una bebida. Cuanto más fría está una bebida, menos se notan el amargor y el alcohol. Por eso el kalimotxo siempre se sirve en un vaso lleno de hielo, con las dos botellas recién sacadas de la nevera. Del tiempo, sabe a refresco de vino sin gas. Bien frío, es fresco y chispeante. Si enfrías todo antes, además, el hielo se derrite más despacio y la bebida no se aguada a mitad del vaso.
Ingredientes
- 120 ml de vino tinto seco, frío (una garnacha o un tempranillo jóvenes, nada caro)
- 120 ml de Coca-Cola bien fría (la normal, con azúcar)
- Mucho hielo en cubitos
- 1 gajo de limón (opcional)
Elaboración
- Enfríalo todo. Mete el vino y la cola en la nevera al menos dos horas antes de mezclarlos. Los dos tienen que estar fríos antes de tocar el hielo.
- Llena el vaso de hielo. Llena un vaso alto de cubitos de hielo hasta arriba.
- Echa el vino. Mide el vino con un medidor y viértelo sobre el hielo. Debe llegar más o menos a la mitad del vaso.
- Completa con cola. Abre la cola justo antes de usarla. Sujeta una cuchara de cóctel dentro del vaso y vierte la cola con cuidado por el mango para que entre sin hacer espuma ni perder el gas.
- Termina y sirve. Exprime el gajo de limón sobre la bebida y échalo dentro, remueve una sola vez despacio desde el fondo con la cuchara y sirve enseguida.
Notas
- No uses un buen vino. Esta es la bebida para la botella barata. Lo mejor es un tinto joven y afrutado, sin barrica. Los vinos caros y con mucha madera se vuelven turbios y amargos con la cola.
- Usa Coca-Cola de verdad. Las colas light y zero no llevan el azúcar que suaviza el vino, así que la bebida queda aguada y ácida. En España casi siempre se hace con Coca-Cola.
- Ajusta la proporción a tu gusto. Lo clásico es a partes iguales. Si el vino es muy áspero, pon un poco más de cola. Si lo quieres más seco, un poco más de vino.
- ¿Para mucha gente? Prepáralo en el vaso, no en una jarra. La cola pierde el gas muy rápido una vez servida, así que monta cada vaso en el momento.
- Como en las fiestas. En las fiestas vascas se mezcla en la misma botella: tira la mitad del vino, rellena la botella con cola, tapa la boca con el pulgar y dale la vuelta una vez, con suavidad. Luego, a compartir.






