El verano te trae más calabacines de los que esperabas. Esto es lo que puedes hacer con ellos.
El pan de calabacín es un producto de las cocinas caseras estadounidenses, nacido del mismo instinto de la época de la Gran Depresión que el pan de plátano: usar lo que se tiene, no desperdiciar nada. El calabacín hace algo extraordinario aquí: prácticamente desaparece en la masa, dejando humedad, color y un sutil dulzor vegetal. La cáscara de limón y la nuez moscada aportan los toques finales. Jamás adivinarías que esas motas verdes son una verdura si nadie te lo dijera.
Lo que estás aprendiendo
El método de plegado — Esta masa utiliza el método de remover solo hasta que se combinen los ingredientes, en lugar del método de batidora eléctrica que se ve en el pan de plátano. Mezcla mínima Esta es la regla para los panes rápidos: desarrollar demasiado el gluten al remover con exceso de energía hace que la miga quede compacta y con huecos, en lugar de tierna y esponjosa. Deja de remover en cuanto desaparezcan las vetas de harina.
Las verduras como fuente de humedad — El calabacín rallado tiene aproximadamente un 95 % de agua, lo que significa que funciona como ingrediente y líquido en la masa. Esta técnica —utilizar productos con alto contenido de humedad para hidratar una masa— aparece en variaciones de pastel de zanahoria, pan de calabaza y pan de maíz. La clave es no exprimir la humedadA diferencia de las preparaciones saladas, necesitas toda el agua que contiene la masa.
Ingredientes
- 1 1/2 tazas de harina de uso general
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/4 cucharadita de levadura en polvo
- 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
- 1 taza de azúcar
- 1 taza de calabacín sin pelar finamente rallado
- 1/4 taza de aceite de cocina
- 1 huevo
- 1/4 cucharadita de cáscara de limón finamente rallada
- 1/2 taza de nueces picadas
Instrucciones
- Precaliente el horno a 175 °C. Engrase un molde para pan de 20 x 10 x 5 cm.
- En un bol, mezcla la harina, la canela, el bicarbonato de sodio, la sal, el polvo para hornear y la nuez moscada.
- En un recipiente aparte, combine el azúcar, el calabacín rallado, el aceite de cocina, el huevo y la cáscara de limón; mezcle bien.
- Añade la mezcla de harina a la mezcla de calabacín; remueve solo hasta que se combinen. Incorpora las nueces picadas.
- Vierta la masa en el molde para pan previamente preparado. Hornee durante 55 a 60 minutos, o hasta que al insertar un palillo cerca del centro, este salga limpio.
- Deje enfriar durante 10 minutos sobre una rejilla. Retire del molde y deje enfriar completamente. Envuelva y guarde durante la noche antes de cortarlo. Rinde 1 pan (16 porciones).
Notas
- Rallar el calabacín: Usa el lado fino de un rallador. No peles; la piel aporta color y se integra en la miga. No escurras la humedad; es necesaria para la masa.
- Cáscara de limón: Utiliza ralladura fresca, no zumo. Una pequeña cantidad marca la diferencia: realza el sabor a canela y nuez moscada y evita que el pan tenga un sabor insípido.
- No mezcle en exceso: Mezcla solo hasta que la harina se absorba. No importa si quedan algunas vetas visibles. Mezclar en exceso crea una miga densa y con huecos.
- Cojones: Las nueces son la combinación clásica. Las pacanas también funcionan muy bien. Para un sabor más intenso, tuéstalas previamente.
- La regla de pasar la noche: Al igual que el pan de plátano, este pan está en su mejor momento al día siguiente. La miga se asienta, los sabores se mezclan y es más fácil de cortar. Envuélvalo bien en plástico.
- Calabacín extra: Esta receta se presta perfectamente para duplicarla. Prepara dos panes y congela uno; envuelto en plástico y luego en papel de aluminio, se conserva hasta por 3 meses.