El chili blanco de pollo cambia la ternera y el tomate de siempre por pollo, alubias blancas y chiles verdes, y consigue su cuerpo con un truco que casi ningún chili rojo usa: queso crema, fundido al final del todo. Sin harina, sin roux, sin maicena desleída: solo una pastilla de queso crema removida a fuego suave hasta que toda la olla queda espesa y brillante.
El pollo se cuece en el propio caldo mientras se hace la base, así que la olla trabaja por partida doble: cocina la carne y, para cuando vas a desmenuzarla, ha convertido un caldo normal en algo con verdadera profundidad. A partir de ahí van las alubias, los chiles y un final que hace que sepa a mucho más trabajo del que lleva en realidad.
Lo que aprendes
Tuesta las especias antes de añadir ningún líquido. El comino molido y el orégano saben a polvo y planos si los echas directamente al caldo. Si los cocinas antes un momento en aceite caliente, sus compuestos aromáticos, casi todos solubles en grasa, se disuelven en ella y se vuelven más redondos y fragantes. Treinta segundos en la olla antes del caldo marcan toda la diferencia entre un chili que sabe a especia cruda y uno bien sazonado de principio a fin.
El queso crema espesa sin roux, pero pide un fuego suave. Cortado en trocitos y añadido con el fuego ya bajo, el queso crema se funde en el caldo y le da un cuerpo espeso y brillante con un punto ácido: el mismo trabajo que hace un roux de harina en otras sopas, sin necesitar otra sartén ni tener que quitarle el sabor a harina cruda. Si lo añades con un hervor fuerte, en cambio, puede cortarse en grumos en vez de fundirse limpio. Fuego bajo y unos minutos más removiendo es lo que lo mantiene fino.
Ingredientes
Para 6 personas.
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cebolla mediana, en dados
- 1 chile poblano, en dados
- 3 dientes de ajo picados
- 2 cucharadas de comino molido
- 1 cucharadita de orégano seco
- 2 latas (de 115 g) de chiles verdes en dados
- 680 g de pechugas de pollo sin hueso ni piel
- 1 l de caldo de pollo
- 2 latas (de 425 g) de alubias blancas, escurridas y enjuagadas
- 150 g de granos de maíz, frescos o congelados
- 115 g de queso crema, a temperatura ambiente y en trocitos
- 100 g de queso Monterey Jack rallado
- Sal y pimienta, al gusto
Para servir: cilantro fresco, gajos de lima, nata agria, tiras de tortilla de maíz frita
Elaboración
- Haz la base. Calienta el aceite de oliva en una olla de hierro fundido a fuego medio. Añade la cebolla y el poblano y cocina, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablanden, de 5 a 6 minutos.
- Tuesta las especias. Añade el ajo, el comino y el orégano y cocina sin dejar de remover hasta que desprendan aroma, unos 30 segundos. Que no se dore el ajo.
- Añade el pollo y el caldo. Incorpora los chiles verdes, coloca las pechugas en la olla y vierte el caldo de pollo. Lleva a ebullición y baja a fuego suave.
- Cuece el pollo. Cuece a fuego suave, con la olla medio tapada, hasta que el pollo esté hecho por dentro, de 15 a 18 minutos.
- Desmenuza y devuelve a la olla. Pasa el pollo a una tabla y desmenúzalo con dos tenedores. Devuélvelo a la olla junto con las alubias y el maíz. Cuece 5 minutos más.
- Funde el queso crema. Baja el fuego al mínimo. Añade el queso crema en trocitos y remueve hasta que se funda por completo y quede fino. Mantén el fuego bajo: un hervor fuerte puede cortarlo en grumos en vez de dejar que se funda limpio.
- Añade el queso. Incorpora el Monterey Jack rallado hasta que se funda. Salpimienta al gusto.
- Sirve. Sírvelo en cuencos y termina con cilantro, un chorrito de lima y los toppings que más te gusten.
Notas
- El pollo asado comprado sirve como atajo. Sáltate el paso de cocer el pollo y añade unos 420 g de pollo desmenuzado junto con las alubias en el paso 5.
- Tostar el comino y el orégano en aceite aunque sea 30 segundos se nota de verdad: las especias crudas saben a polvo y las tostadas, más redondas y fragantes.
- Aquí el espesante clásico es el queso crema, no la harina. Añádelo sin un hervor fuerte para que se funda fino en vez de cortarse en grumos.
- Si lo quieres más picante, deja algunas semillas del poblano o añade un jalapeño en dados junto con la cebolla.
- Aguanta muy bien y hasta mejora de un día para otro en la nevera, a medida que se mezclan los sabores. Al recalentar, aligéralo con un poco más de caldo, porque espesa al reposar.
- Se congela bien sin los lácteos. Añade el queso crema y el queso rallado al descongelarlo y recalentarlo para que quede con la mejor textura.







