Es la típica cena que sale entera de lo que ya hay en la cocina: un paquete de pasta, una cebolla, un par de latas de atún y un brick de nata para cocinar. Sin ir a la compra y sin una lista larga de ingredientes, solo una salsa cremosa y reconfortante que se hace en los mismos 20 minutos que tarda en cocerse la pasta.
Todo depende de dos cosas: una base de cebolla y ajo bien pochados sobre la que se asiente la salsa, y añadir el atún con cuidado para que quede en lascas tiernas y no se deshaga en papilla. Lo demás (la nata, el parmesano, el agua de cocción) está para ligarlo todo.
Lo que aprendes
Pocha bien los aromáticos antes de añadir nada más. Una cebolla cruda o a medio hacer enturbia la salsa de nata y le da un sabor áspero. Pochar la cebolla en aceite de oliva a fuego medio hasta que esté transparente del todo, de 6 a 8 minutos, y el ajo solo el último minuto, crea una base dulce y suave que la nata redondea en vez de pelearse con ella.
El atún y el queso piden fuego suave, no un hervor fuerte. El atún ya está cocinado: va a la sartén para calentarse y desmigarse, no para volver a cocinarse, así que mézclalo con cuidado cuando la nata ya esté caliente. Igual con el parmesano: fuera del hervor y añadido a puñados, se funde liso en la salsa. Si lo echas de golpe en nata que hierve con fuerza, puede apelmazarse en grumos que hacen hilos.
Ingredientes
Para 4 personas.
- 200 g de macarrones u otra pasta corta
- Sal, para el agua de la pasta y al gusto
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cebolla mediana picada fina
- 2 dientes de ajo picados
- 2 latas pequeñas (de unos 80 g) de atún, escurridas
- 2 cucharaditas de orégano seco
- Pimienta negra recién molida
- 400 ml de nata para cocinar
- 60 g de parmesano rallado
Elaboración
- Cuece la pasta. Pon a hervir una olla grande de agua con bastante sal y cuece la pasta al dente, según el paquete. Antes de escurrirla, reserva unos 120 ml del agua de cocción.
- Pocha la cebolla y el ajo. Mientras se cuece la pasta, calienta el aceite de oliva en un cazo a fuego medio. Añade la cebolla y póchala, removiendo de vez en cuando, hasta que esté blanda y transparente, de 6 a 8 minutos. Añade el ajo y cocina 1 minuto más, hasta que huela.
- Añade el atún y el orégano. Echa el atún escurrido, el orégano y un buen golpe de pimienta, desmigando el atún con cuidado. Cocina 1 o 2 minutos para que se caliente.
- Añade la nata. Echa la nata y llévala a un hervor suave, no fuerte. Déjala de 3 a 4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que espese un poco.
- Funde el queso. Retira el cazo del fuego y añade el parmesano a puñados, removiendo, hasta que se funda y la salsa quede lisa. Prueba y ajusta la sal y la pimienta.
- Mezcla y sirve. Añade la pasta escurrida a la salsa y mezcla bien; si queda muy espesa, aligérala con un chorrito del agua reservada. Sirve enseguida.
Notas
- Macarrones, plumas o espirales van bien: cualquier pasta con estrías o hueca ayuda a que la salsa se agarre.
- El atún en aceite de oliva da más sabor que el natural; escúrrelo bien en cualquier caso para que la salsa no quede aguada.
- Cuando ya hayas echado el parmesano, no dejes que la nata hierva con fuerza: el queso puede apelmazarse en grumos en vez de fundirse.
- ¿No tienes nata para cocinar? La nata para montar sirve; la salsa quedará algo más untuosa.
- Un puñado de guisantes congelados o un chorrito de limón al final alegran el plato si resulta demasiado pesado.
- Las sobras aguantan en la nevera hasta 3 días; recaliéntalas a fuego suave con un chorrito de leche o nata para que la salsa vuelva a soltarse.







